Lo legal, en español
Esto es el contrato entre tu gimnasio y nosotros. Está escrito para que lo entiendas sin abogado: si algo aquí no se entiende, es culpa nuestra y queremos saberlo.
Última actualización: 20 de julio de 2026
Este resumen es de cortesía y no sustituye lo que dice abajo. Si algo del resumen y algo del contrato se contradicen, gana el contrato — y además avísanos, porque significa que redactamos mal.
Sociko es un programa que tu gimnasio usa por internet. Sirve para llevar tu lista de socios, saber quién está al corriente cuando lo tienes enfrente, anotar el dinero que entra y sale, controlar lo que vendes en el mostrador y llevar las reservas de tus clases (spinning, crossfit o paquetes por clases).
Te damos acceso al programa mientras pagues tu suscripción. No te vendemos el programa, no te lo instalamos en una computadora y no te entregamos una copia: te dejamos usarlo.
El proveedor de este servicio esJuan Pablo Valenzuela Castro, con RFC VACJ010402V74 y domicilio en Tamazula, Guasave, Sinaloa, C.P. 81770, México. Para reclamaciones o aclaraciones, escribe a valenzuelacastrojuanpablo@gmail.com.
Lo ponemos en el contrato y no solo en la publicidad, para que sea exigible y no una sorpresa tres semanas después:
Lo aceptaste cuando marcaste la casilla al registrarte. Eso basta: un contrato hecho por internet vale igual que uno en papel. No lo decimos nosotros, lo dice el artículo 89 Bis del Código de Comercio, que prohíbe negarle efectos jurídicos a algo por el solo hecho de estar en un mensaje de datos, y el artículo 93, que da por cumplida la forma escrita cuando la información se conserva completa y se puede consultar después.
Guardamos el registro de tu aceptación: qué versión aceptaste y cuándo. Lo conservamos al menos 10 años, porque el artículo 49 del Código de Comercio nos obliga a conservar ese plazo los documentos que consignan contratos. Es tu prueba tanto como la nuestra.
Este contrato lo escribimos nosotros y tú lo aceptas o no lo aceptas — eso se llama contrato de adhesión. Por eso hay cosas que la ley simplemente no nos deja escribir, y a lo largo del documento te vamos diciendo cuáles y por qué.
Para contratar necesitas ser mayor de edad y tener facultades para obligar a tu gimnasio. Tu correo tiene que estar verificado: es requisito para abrir la cuenta.
Tú le cobras a tus socios. Nosotros nada más lo anotamos. Cuando un socio te paga —en efectivo, por transferencia o con tu terminal— ese dinero va de tu socio a ti, directo. No pasa por Sociko, ni un segundo, ni un peso.
Dicho con todas sus letras, y esto es parte del contrato:
Lo que ves en Sociko es tu registro de lo que tú cobraste, capturado por ti o por tu personal. Si te equivocas al capturar un monto, el número está mal en tu reporte y no en tu caja — y al revés, si cobraste algo y no lo anotaste, Sociko no se entera.
Lo anterior describe el cobro en efectivo, por transferencia o con tu terminal, que es como funciona Sociko de fábrica. Si tú decides activar el cobro con tarjeta dentro de Sociko, cambia lo que sigue —y solo lo que sigue.
Es opcional y tú lo prendes. Para usarlo abres tu propia cuenta de Stripe, a tu nombre, y aceptas los términos de Stripe con ellos. A partir de ahí:
Nada de esto nos convierte en institución de fondos de pago electrónico: el dinero nunca queda en nuestra custodia ni un segundo, ni siquiera cobrando con tarjeta. Somos el programa desde el que tú disparas el cobro; quien lo procesa es Stripe y quien lo recibe eres tú.
Lo que se cobra por medios electrónicos en Sociko, entonces, es tu propia suscripción (sección 5) y, si lo activaste, ese 0.5% de tus cobros con tarjeta.
Tienes 30 días para usar Sociko completo, gratis. No te pedimos tarjeta para empezar, y eso tiene una consecuencia que nos gusta: la prueba no se convierte sola en una suscripción de paga. Cuando se acaben los 30 días no te vamos a cobrar nada, porque no tenemos con qué. Si quieres seguir, tú decides suscribirte.
Cuando se acaba la prueba y no te suscribes, tu cuenta no se apaga: se queda en solo lectura. Puedes entrar, ver tus socios, ver tus números y exportarlos. Lo que ya no puedes es seguir capturando.
Solo lectura no es para siempre, y preferimos decírtelo aquí que sorprenderte después: si pasan 90 días desde que se acabó tu prueba y no te suscribes, cerramos la cuenta y borramos tus datos. Antes de eso te escribimos dos veces al correo con la fecha exacta, y el botón de exportar sigue funcionando hasta el último día. Suscribirte cancela el cierre y no se borra nada.
Una prueba por gimnasio. No se reinicia registrando otro correo.
Sociko cuesta desde $249.99 pesos mexicanos (MXN) al mes pagando por año, o $299.99 al mes si eliges el ciclo mensual (Todos los precios de esta página son IVA incluido, en los dos ciclos. Para efectos fiscales, la base del plan Pro mensual es $258.61 más $41.38 de IVA; en cualquier otro plan la base se obtiene igual, dividiendo el monto entre 1.16. Se emite CFDI a solicitud.). Son tres planes que traen exactamente lo mismo y solo se diferencian por a cuántos socios les das servicio:
Es un precio plano por gimnasio: no cobramos por socio, ni por pantalla, ni por instalar nada, ni por darte soporte. Subes de plan solo si creces y necesitas más socios.
Se cobra por adelantado: si elegiste el ciclo mensual, el mismo día de cada mes; si elegiste el anual, una sola vez al año. En los dos casos se cuenta desde el día que te suscribiste. El cobro lo hace Stripe con la tarjeta que registres. Tu tarjeta la guarda Stripe: nosotros nunca la vemos ni la almacenamos.
Sobre el ciclo anual. El precio anual equivale a diez mensualidades por doce meses de servicio: son 2 meses sin costo, y es una cuenta exacta que puedes verificar dividiendo. A cambio, el cargo es de un solo golpe y por adelantado: si cancelas a mitad del año, conservas el acceso completo hasta el día en que termina el año que ya pagaste, y no hay devolución del tiempo que no uses (sección 6). Puedes pasarte de mensual a anual cuando quieras desde la app; para pasar de anual a mensual, escríbenos y lo hacemos al terminar tu año.
Si cambias de plan a media suscripción, Stripe te acredita el tiempo que ya pagaste y no usaste y solo te cobra la diferencia del plan nuevo por lo que resta del periodo. Antes de confirmar te mostramos el monto exacto que se te va a cobrar ese día.
Al suscribirte estás aceptando expresamente que te cobremos ese monto, con esa periodicidad, en esa fecha. Te lo decimos así de claro porque nos lo exige el artículo 76 Bis, fracción VIII de la Ley Federal de Protección al Consumidor: informarte de forma clara, destacada y accesible que hay cobros automáticos recurrentes, cada cuánto, de cuánto y qué día.
Si algún día te cobramos de más, dínoslo: se te devuelve. Y nunca te vamos a cobrar un cargo que no venga de este contrato o que no hayas aceptado antes — el artículo 10 de esa misma ley lo prohíbe, y nos parece bien que lo prohíba.
Tu suscripción se renueva sola cada mes hasta que la canceles. Así funciona, y quedamos en eso desde ahora.
Te vamos a avisar antes de cada renovación, con al menos 5 días naturales de anticipación, y en ese aviso vas a poder cancelar sin ninguna penalización. No es una cortesía nuestra: nos obliga el artículo 76 Bis, fracción VIII de la Ley Federal de Protección al Consumidor, reformado el 12 de diciembre de 2025 y vigente desde el día siguiente.
Si te avisamos tarde o no te avisamos, y por eso se te fue un cobro que no querías, te lo devolvemos. Es lo justo y además es la consecuencia de no cumplir con la fracción VIII.
Cancelas cuando quieras, desde la app, y surte efecto de inmediato. No tienes que llamarnos, ni mandarnos un correo, ni explicarnos por qué, ni esperar a que alguien te conteste. El artículo 76 Bis, fracción IX de la Ley Federal de Protección al Consumidor nos obliga a darte un mecanismo para cancelar de manera inmediata, y así debe ser.
No hay plazo forzoso, no hay penalización y no hay cargo por cancelar. Nunca lo va a haber: sería una obligación inequitativa de las que prohíbe el artículo 85 de esa ley.
Cuando cancelas, sigues usando Sociko hasta que se acabe el mes que ya pagaste. No te cobramos otra vez. No devolvemos los días que te sobren del mes en curso, porque el servicio estuvo ahí y disponible para ti todo ese mes.
Nuestra política de reembolsos es que no hay reembolsos. Ni completos ni proporcionales: lo que ya pagaste no se devuelve. No es letra chica escondida — es el trato completo: pruebas todo gratis 30 días sin dar tarjeta antes de pagar un peso, cancelas cuando quieras sin costo, y el mes que pagaste lo usas completo. Esta política no limita ningún derecho que la ley te otorgue y que no admita renuncia.
Después, tu cuenta pasa a solo lectura, igual que cuando se acaba la prueba: entras, ves y exportas. Lee la sección 10, que es la que de verdad te importa si te vas.
Se te vence la tarjeta, el banco rebota el cargo, pasa. Esto es lo que hacemos, y es un compromiso, no una política que cambiemos cuando nos convenga:
Nunca te vamos a bloquear el check-in ni el registro de tus ingresos. Aunque tu pago haya fallado. Aunque se te haya pasado la fecha. Nunca. Tener a tus socios en la puerta y no poder registrarlos porque a nosotros nos rebotó un cargo sería hacerte pagar nuestro problema.
En cuanto se cobre, todo se destraba solo. No tienes que pedirlo.
Algún día el precio puede subir. Si sube, así va a ser:
No podemos subirte el precio de un mes al otro sin avisarte, y no es por buena onda: el artículo 90, fracción I de la Ley Federal de Protección al Consumidor dice que las cláusulas que le permiten al proveedor modificar el contrato unilateralmente no valen y se tienen por no puestas. Si aquí escribiéramos "podemos cambiar el precio cuando queramos", esa línea sería papel mojado.
Tu lista de socios y tus números son tuyos. De nadie más. No nos hacemos dueños de tu información por guardártela, y no te vamos a pedir que nos des una licencia sobre ella para poder usarla.
Esto no es un gesto bonito: es obligatorio. El artículo 52, fracción I, inciso c) del Reglamento de la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares prohíbe que un servicio en la nube incluya condiciones que le permitan asumir la titularidad o la propiedad de la información. Las plantillas de contratos gringos suelen traer justo esa cláusula. Aquí no existe, y si existiera sería ilegal que tú nos usaras.
Puedes exportar tus socios en un archivo, cuando se te dé la gana, tú mismo, desde la app. Y aquí va el compromiso que de verdad importa:
El export funciona aunque se te haya vencido la prueba y aunque hayas cancelado la cuenta. No te vamos a hacer pagar para poder sacar lo que es tuyo. Es tu dato, no el nuestro.
El artículo 52, fracción II, inciso d) de ese Reglamento nos exige exactamente eso: poder suprimir los datos cuando se acabe el servicio, "y que este último haya podido recuperarlos". O sea que primero te los llevas tú.
Cómo tratamos tus datos personales —los tuyos, los del dueño— está en el Aviso de Privacidad.
Esta es la sección que más te conviene leer completa.
Los datos de tus socios son de tus socios, y frente a ellos el responsable eres TÚ. Nosotros solo los tratamos por cuenta tuya y siguiendo tus instrucciones. En el idioma de la ley: tú eres el responsable y nosotros somos la persona encargada (artículo 2, fracción XII de la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares).
Esto tiene dos consecuencias, y las dos te importan.
Estas son las obligaciones que el artículo 50 del Reglamento le impone a quien trata datos por cuenta de otro. Las ponemos aquí, como cláusula del contrato, porque el artículo 51 exige que nuestra relación conste por escrito y se pueda acreditar su existencia, alcance y contenido:
Que nosotros tratemos los datos de tus socios no es una "transferencia" en el sentido de la ley, y por eso no tienes que pedirle permiso a cada socio para usar Sociko: el artículo 53 del Reglamento dice que las remisiones entre un responsable y su encargado no requieren informarse al titular ni contar con su consentimiento. El artículo 35 de la ley vigente apunta a lo mismo cuando excluye a la persona encargada de las transferencias.
Tú necesitas tu propio aviso de privacidad con tus socios. Usar Sociko no te lo resuelve. El nuestro cubre nuestra relación contigo; el tuyo cubre tu relación con ellos, y esa obligación es tuya porque el responsable eres tú (artículos 14 y 15 de la ley).
No hacemos todo solos: nos apoyamos en dos proveedores, y te decimos quiénes son con nombre y apellido porque el artículo 52, fracción I, inciso b) del Reglamento nos obliga a transparentar a quién subcontratamos.
Al aceptar este contrato nos autorizas a usarlos, y esa autorización es justo lo que pide el artículo 55 del Reglamento: cuando el contrato prevé que podamos subcontratar, la autorización se entiende dada por estas cláusulas. Ellos asumen las mismas obligaciones que nosotros y responden ante ti a través de nosotros.
Si algún día cambiamos de proveedor o agregamos otro que trate datos de tus socios, te avisamos antes, con el mismo plazo de 30 días de la sección 20, y puedes cancelar sin penalización si no te parece.
Aquí te vamos a ser honestos, aunque no nos haga ver grandes.
No te prometemos un porcentaje de disponibilidad. Somos un equipo muy chico. No hay guardia de 24 horas ni alguien de turno a las 3 de la mañana. Si te prometiéramos "99.9% garantizado" te estaríamos vendiendo algo que hoy no podemos sostener, y preferimos decírtelo antes de que nos pagues.
Lo que sí te decimos:
Que no te prometamos un número NO significa que no respondamos. Son cosas distintas y no las vamos a confundir a propósito: si el servicio falla por causa nuestra, sigue vigente todo lo que dice la sección 15.
No nos eximimos de responsabilidad, y aunque quisiéramos no podríamos. El artículo 90, fracción II de la Ley Federal de Protección al Consumidor dice que las cláusulas que liberan al proveedor de su responsabilidad civil no valen y se tienen por no puestas. Si este contrato dijera "el servicio se presta tal cual y no respondemos por nada" —que es lo que dicen casi todos—, esa línea no serviría de nada el día que la necesitáramos.
Tampoco te vamos a pasar a ti nuestra responsabilidad: eso lo prohíbe la fracción III del mismo artículo. Y tampoco te vamos a poner un plazo cortito para reclamarnos: los plazos para reclamar son los que dice la ley y no los podemos acortar (fracción IV).
Si Sociko no funciona, funciona mal, o de plano no te lo prestamos, y es por causa nuestra, tienes derecho a una bonificación de por lo menos el 20% de lo que pagaste. Eso lo dicen los artículos 92 Bis y 92 Ter de esa ley, y esa bonificación es sin perjuicio de los daños y perjuicios que te correspondan. Nos la puedes pedir directo, sin trámite.
Esto no es una exención: es lo que la ley general ya dice de todo el mundo. Nadie está obligado por el caso fortuito salvo que lo haya causado o lo haya aceptado (artículo 2111 del Código Civil Federal).
Y algo que no depende de lo que aquí escribamos: la responsabilidad por dolo se puede exigir siempre y la renuncia a hacerla efectiva es nula (artículo 2106 del Código Civil Federal). O sea que si actuáramos de mala fe, ninguna cláusula nos salvaría — y así debe ser.
Sociko suma lo que entra, resta lo que sale y te dice cuánto te quedó. Eso es aritmética sobre lo que tú capturaste, y es todo lo que es.
Si invitas a otro gimnasio y ese gimnasio paga, te damos un mes gratis. Las reglas completas, sin letras chiquitas:
Podemos terminar el programa de referidos cuando queramos, pero los premios que ya ganaste se respetan, y las invitaciones que estén corriendo se respetan hasta que se cumplan sus 12 meses. Cambiar las reglas hacia atrás sería justo lo que no se vale.
Si detectamos que alguien fabricó gimnasios falsos para cobrar premios, cancelamos esos premios. No es un caso que nos quite el sueño: para cobrar un mes gratis hay que pagar un mes real, así que el fraude no deja ganancia.
Podemos suspender o cerrar tu cuenta solo por estas razones, y no por otras que se nos ocurran después:
Salvo que sea algo grave y urgente, te avisamos antes y te damos oportunidad de arreglarlo. Y pase lo que pase:
Aunque cerremos tu cuenta, te dejamos exportar tus datos. Suspender el servicio no es quedarnos con tu información, y esas dos cosas nunca las vamos a mezclar.
También podemos dejar de ofrecer Sociko algún día. Si eso pasa, te avisamos con al menos 30 días naturales, no te cobramos más, y te devolvemos la parte del mes que ya pagaste y no vas a usar.
El programa, su código, su diseño, su nombre y su logo son nuestros. Tú tienes permiso de usarlo mientras dure este contrato, para operar tu gimnasio. Eso incluye a tu personal.
Lo que no se vale: copiarlo, revenderlo, rentarlo, hacerle ingeniería inversa para armar uno igual, o entrar a él con robots para bajarte la base.
Que el software sea nuestro no hace nuestros a tus datos. Son dos cosas distintas y la sección 10 manda sobre esto.
Si nos mandas una idea o una queja y con eso mejoramos el producto, podemos usarla sin deberte nada — pero nunca vamos a usar los datos de tu gimnasio para eso.
Este documento va a cambiar con el tiempo. Cuando cambie:
No podemos cambiar este contrato a nuestro antojo y decir que por seguir usándolo ya aceptaste: el artículo 90, fracción I de la Ley Federal de Protección al Consumidor anula las cláusulas que nos dejarían modificarlo unilateralmente. Por eso el aviso previo y tu derecho a irte sin costo no son un detalle: son lo que hace válida esta sección.
Arriba de esta página siempre dice la fecha de la última actualización. Hoy: 20 de julio de 2026.
Este contrato se rige por la ley mexicana. Nada de leyes de otro país, nada de cortes de otro país, nada de renunciar a tus derechos como consumidor. Aunque lo escribiéramos, no valdría.
El artículo 90, fracción VI de la Ley Federal de Protección al Consumidor anula las cláusulas que obligan al consumidor a renunciar a la protección de esa ley o que lo someten a tribunales extranjeros. Y el artículo 1 dice que sus disposiciones son irrenunciables: no hay forma de redactarle la vuelta. Por eso aquí no vas a encontrar "ley del Estado de Delaware" ni "arbitraje obligatorio en Nueva York", que es lo que traen las plantillas que se copian de allá.
Tampoco te vamos a exigir que pases por un trámite nuestro antes de poder reclamarnos: el artículo 90, fracción V anula las cláusulas que ponen formalidades como requisito para que procedan las acciones en nuestra contra.
Este contrato no está registrado ante la PROFECO, y no tiene por qué estarlo: el artículo 86 solo sujeta a registro previo los contratos que una Norma Oficial Mexicana señale, y ninguna cubre al software. Te lo decimos para que no te lo pregunte nadie más.
Si alguna cláusula de aquí resultara nula, las demás siguen valiendo.
Para lo que sea: dudas, reclamaciones, aclaraciones o para decirnos que algo de este documento no se entiende.
El domicilio y el teléfono no están aquí de adorno: el artículo 76 Bis, fracción III de la Ley Federal de Protección al Consumidor nos obliga a dártelos antes de que contrates, para que sepas a dónde ir a reclamar.