Qué se cobra hoy en México.
Un sondeo de Profeco de 2023 encontró que la mayoría de los gimnasios tradicionales cobran entre $301 y $600 al mes. Las cadenas grandes y los estudios boutique —clases dirigidas, grupos chicos, instalaciones nuevas— van arriba de ese rango, a veces bastante arriba.
Ese rango sirve para una sola cosa: saber si tu precio está dentro de lo que la gente de tu colonia considera normal. No sirve para ponerlo. Un gimnasio con renta de $8,000 en un pueblo y uno con renta de $40,000 en una plaza pueden cobrar los dos $450 y a uno le sobra y al otro le falta. El precio no se copia; se calcula.
El cálculo: tres números y una división.
Necesitas tus costos fijos del mes, tus socios activos y la utilidad que quieres sacarle al negocio. Con eso salen el piso, el precio con margen y el punto de equilibrio.
1. Suma lo que pagas aunque no entre nadie
Renta, luz, agua, internet, nómina, software, limpieza y el mantenimiento que se repite cada mes. Si tú trabajas en el gimnasio, ponte un sueldo: si no te lo pones, el precio sale barato y el que lo paga eres tú. Lo que no es fijo —una banda que se descompuso, la pintura de este año— no va aquí; eso se paga con la utilidad.
2. Cuenta a los socios activos, no al padrón
Activo es el que tiene su mensualidad vigente hoy. No el que se inscribió en enero, no el que "seguro vuelve", no el que te debe dos meses. Si llevas el control en libreta, este número es el más difícil de sacar y el más importante; abajo te decimos por qué.
3. Divide, y luego ponle margen
Costos fijos entre socios activos es tu piso: por debajo de eso pierdes dinero cada mes aunque el gimnasio se vea lleno. Para el precio real, suma a los costos la utilidad que quieres y vuelve a dividir. Y el punto de equilibrio es la cuenta al revés: con el precio que decidiste, cuántos activos necesitas para cubrir los fijos. Ese número es el que tienes que vigilar cada mes.
Ejemplo: Gimnasio Atlas
Las cifras son inventadas para el ejemplo; cámbialas por las tuyas. Gimnasio Atlas tiene 260 personas en su padrón y 110 socios activos que pagan este mes.
| Concepto | Monto |
|---|---|
| Renta del local | $18,000 |
| Luz, agua e internet | $3,500 |
| Nómina: dos personas entre piso y mostrador | $16,000 |
| Software, limpieza y mantenimiento menor | $2,500 |
| Total de costos fijos | $40,000 |
| Paso | Resultado |
|---|---|
| Piso: $40,000 ÷ 110 activos | $364 al mes |
| Con utilidad de $12,000: $52,000 ÷ 110 | $473 al mes |
| Precio de lista, redondeado | $480 al mes |
| Punto de equilibrio: $40,000 ÷ $480 | 84 socios activos |
Léelo así: Atlas no puede cobrar menos de $364 sin perder dinero. A $480 queda dentro del rango que su colonia considera normal, deja utilidad, y el dueño sabe que el mes que baje de 84 activos está trabajando gratis. Ése es el número que vale la pena tener en la pared del mostrador.
La trampa de contar el padrón.
Vuelve al ejemplo. Si el dueño de Atlas divide sus $40,000 entre las 260 personas de la libreta en vez de entre los 110 que pagan, le sale un piso de $154. Pone el precio en $300 "para estar tranquilo", y cada mes le faltan miles de pesos sin saber por dónde se van. El gimnasio se ve lleno de gente que ya no paga.
Ésa es la razón de que el control de socios importe más de lo que parece: no es orden por el orden, es saber cuál es tu divisor. Con una libreta, sacar los activos de hoy es una tarde de trabajo; con una plantilla de Excel con semáforo de vigencias es un filtro; en Sociko el tablero te enseña los activos y los vencidos de los últimos 30 días sin que hagas nada. Lo que no cambia es la regla: el divisor es el que paga hoy.
Anualidad, paquetes por clases e inscripción: cuándo sí.
La anualidad conviene cuando ya cubres tu punto de equilibrio con mensualidades y quieres adelantar caja para comprar equipo o pintar. Diez mensualidades por doce meses es un descuento que el socio entiende de un vistazo. Lo que no conviene es venderla para tapar un mes flojo: ese dinero es de los doce meses, no de hoy, y los once siguientes ese socio no te paga nada.
Los paquetes por clases —ocho clases, doce clases— son para estudios donde el cupo por horario es el límite, no para un gimnasio de pesas. El precio por clase va arriba del precio por clase del ilimitado, porque vendes flexibilidad. Y ponles vigencia: un paquete sin fecha de caducidad es un pasivo que no sabes cuándo te van a cobrar.
La inscripción es un pago único al entrar. Sirve para que el que se inscribe se lo piense dos veces antes de dejar de venir, y para cubrir lo que cuesta darlo de alta. Si tu colonia la ve como abuso, cóbrala baja o condónala al que paga su primer mes completo. No la metas en la cuenta del precio: es ingreso de una vez, no mensual.
Cuándo subir el precio y cómo avisarlo.
Se sube cuando la cuenta lo dice: subió la renta, subió la luz, contrataste a alguien, o llevas dos años con el mismo precio y todo lo demás subió. No se sube porque "ya tocaba" ni porque el de enfrente subió. Si tus activos están lejos de tu punto de equilibrio, subir el precio no te salva: te faltan socios, no pesos por socio, y eso se arregla recuperando a los que se fueron, no encareciendo a los que se quedaron.
Cómo avisarlo: con un mes de anticipación, por escrito en el mostrador y en el mensaje que ya les mandas, con el precio nuevo y la fecha exacta en que empieza. Respeta las mensualidades ya pagadas y las anualidades hasta que venzan. Si quieres suavizarlo, deja que el que paga antes de la fecha se lleve un mes más al precio viejo: te adelanta caja y nadie se siente sorprendido. Lo que nunca funciona es subirlo callado y esperar a que lo noten en el recibo.
Los que no pagan a tiempo también cuentan.
Un precio bien calculado se desbarata si una parte de tus "activos" te debe. El socio que lleva diez días vencido y sigue entrando no está en tu divisor, está en tu lista de pendientes, y cada uno baja tu precio real sin que cambies la lista. La cobranza no es un tema aparte del precio: es lo que hace que el precio sea verdad. En la guía de cobranza para gimnasios está cómo cobrar sin incomodar, y en cómo recuperar socios inactivos, qué hacer con los que ya dejaron de venir: cada uno que vuelve sube tu divisor sin tocar el precio.
Cuándo no hace falta mover nada.
Si ya hiciste la cuenta, estás arriba de tu punto de equilibrio con margen, tu precio cae dentro de lo que tu colonia ve como normal y sabes cuántos activos tienes cada semana, déjalo quieto. Un precio estable es parte de la confianza del socio. Vuelve a hacer la división una vez al año, o cuando cambie un costo grande; el resto del tiempo tu trabajo no es el precio, es el divisor.
Si quieres llevar todo esto sin libreta —activos, vencidos, ingresos y egresos del mes en un solo lugar—, aquí está cómo administrar un gimnasio, cuánto cuesta un software para gimnasio en México y los precios de Sociko, que van por gimnasio y se miden en socios activos.